La naturaleza tiene un efecto sanador. Para muchas madres, que suelen cargar con el peso de la logística familiar, estar en un entorno donde "no hay nada que hacer" más que existir, es un regalo inestimable. El sonido del río, el fresco del bosque y el canto de las aves reducen el estrés y mejoran el estado de ánimo de manera casi inmediata.
La naturaleza tiene un efecto sanador. Para muchas madres, que suelen cargar con el peso de la logística familiar, estar en un entorno donde "no hay nada que hacer" más que existir, es un regalo inestimable. El sonido del río, el fresco del bosque y el canto de las aves reducen el estrés y mejoran el estado de ánimo de manera casi inmediata.