Las emociones pasadas atrapadas en el cuerpo (como el miedo, la tristeza o la ira) condicionan nuestras reacciones automáticas. Para cambiar, hay que enseñar al cuerpo una nueva respuesta emocional antes de que ocurra el cambio externo.

La tesis final es provocadora:

No es una fórmula mágica, sino un programa de disciplina mental y emocional. Para quienes están dispuestos a meditar a diario y cuestionar cada pensamiento automático, el libro ofrece un camino fuera de la repetición y hacia la creación consciente.